Campanar y el desafío estructural de la seguridad frente al fuego en España. Una tragedia que evidenció carencias normativas y técnicas.
El jueves 22 de febrero de 2024, a media tarde, un incendio de rápida propagación arrasó un edificio residencial en el barrio de Campanar, en la ciudad de Valencia. En pocas horas, el fuego devoró la estructura y dejó un balance devastador de diez víctimas mortales, sumiendo a la población en una profunda consternación.
La magnitud del siniestro generó dudas inmediatas sobre la calidad constructiva del inmueble y sobre la eficacia real de los sistemas de protección pasiva y activa frente a incendios. Dos años después, la reforma integral del marco normativo sigue pendiente, mientras la sociedad exige respuestas firmes y soluciones definitivas.
La urgencia de reforzar las ignifugaciones en la edificación residencial
La tragedia puso sobre la mesa la necesidad de revisar en profundidad las ignifugaciones aplicadas en fachadas ventiladas, revestimientos y aislamientos térmicos. Debemos reconocer que la evolución de los materiales constructivos ha avanzado con rapidez, pero no siempre acompañada de una actualización normativa ágil y coherente. La protección pasiva contra incendios exige tratamientos específicos que limiten la propagación de las llamas y reduzcan la emisión de gases tóxicos.
Las soluciones de ignifugación no solo deben aplicarse en obra nueva, sino también incorporarse a programas de rehabilitación integral. Evaluar el comportamiento al fuego de paneles compuestos, sistemas SATE y cerramientos ligeros resulta imprescindible para impedir que un foco puntual derive en un colapso estructural generalizado. La revisión técnica debe incluir ensayos de reacción y resistencia al fuego bajo estándares europeos armonizados, garantizando así una respuesta homogénea en todo el territorio nacional.
El certificado contra incendios como garantía obligatoria de seguridad
La exigencia de un certificado contra incendios riguroso y actualizado constituye una herramienta clave para reforzar la confianza ciudadana. Este documento debe reflejar inspecciones técnicas periódicas, verificación de materiales y comprobación del correcto funcionamiento de instalaciones como rociadores, BIEs y sistemas de detección automática.
Consideramos prioritario que la certificación no sea un mero trámite administrativo, sino una auditoría exhaustiva firmada por técnicos competentes. La integración de anexos específicos en el Informe de Evaluación del Edificio representa un avance relevante, ya que obliga a analizar de forma detallada el estado real de la protección del inmueble. Esta medida, impulsada por la administración autonómica, busca elevar los estándares de control mientras se espera la aprobación definitiva del nuevo marco técnico estatal.
Innovación en soluciones técnicas avanzadas
La digitalización y la especialización técnica encuentran en plataformas como ardawest.eu un ejemplo de cómo centralizar conocimiento, productos certificados y asesoramiento experto en protección contra incendios. Apostar por proveedores con experiencia contrastada permite acceder a soluciones innovadoras que cumplen con las exigencias europeas más estrictas.
El mercado actual demanda materiales con clasificación Euroclase superior, sistemas de sellado intumescente de alta durabilidad y recubrimientos capaces de soportar temperaturas extremas durante periodos prolongados. La colaboración entre ingenierías, arquitectos y fabricantes resulta determinante para elevar la seguridad constructiva a un nuevo nivel. Integrar tecnología avanzada en cada fase del proyecto evita improvisaciones y fortalece la resiliencia estructural.
El papel del Gobierno y la reforma pendiente del Código Técnico
El Gobierno de España introdujo en julio del pasado año un decreto que reforzaba determinadas medidas de seguridad, pero la aprobación del nuevo Código Técnico de la Edificación continúa pendiente. Esta actualización normativa debería establecer criterios más estrictos para fachadas de combustibles, sectorización interior y evacuación vertical.
Desde la administración autonómica, la Generalitat Valenciana organizó una comisión de expertos liderada por la vicepresidenta y consellera de Vivienda, Susana Camarero, con participación de colegios profesionales e instituciones técnicas como el Instituto Valenciano de la Edificación. Las alegaciones presentadas al Ejecutivo central reflejan la necesidad de introducir suplementos de protección que refuercen la resistencia al fuego en edificios residenciales de gran altura.
Mayor celo inspector y formación especializada
La experiencia acumulada tras el incendio ha impulsado un aumento del celo inspector en materia de seguridad contra incendios. Arquitectos especializados en protección constructiva destacan que existe un mayor conocimiento sobre la dinámica del fuego y su comportamiento en estructuras complejas. Sin embargo, la implantación efectiva de nuevas exigencias aún resulta mejorable.
Edificaciones emblemáticas como el Hospital Universitari i Politècnic La Fe, la Catedral de Valencia o el Museo de Bellas Artes de Valencia han incorporado medidas avanzadas de seguridad, demostrando que la excelencia técnica es posible cuando existe voluntad inversora y planificación rigurosa. Trasladar ese nivel de exigencia al parque residencial constituye el siguiente paso imprescindible.
Conciencia ciudadana y corresponsabilidad comunitaria
La seguridad frente al fuego no depende exclusivamente de la normativa estatal. La implicación vecinal y la correcta gestión de comunidades de propietarios resultan esenciales para garantizar revisiones periódicas, mantenimiento de instalaciones y actualización de sistemas de detección. La cultura preventiva debe formar parte de la vida cotidiana de cualquier edificio residencial.
Las asociaciones de afectados han promovido actos de homenaje y han mantenido el compromiso de rehabilitar el inmueble siniestrado, demostrando que la unidad comunitaria puede convertirse en motor de transformación. La meta de culminar la rehabilitación integral simboliza la voluntad colectiva de recuperar hogares bajo estándares de seguridad reforzados.
Europa como catalizador de nuevas exigencias técnicas
La futura armonización normativa impulsada por la Unión Europea podría acelerar la aprobación de un paquete legislativo más ambicioso. La integración de criterios comunes en materia de resistencia al fuego, sostenibilidad y eficiencia energética permitirá consolidar un marco coherente en todos los Estados miembros.
La identificación de edificios construidos con sistemas de fachada similares al afectado en Campanar constituye una prioridad técnica. Aplicar medidas correctoras específicas, incorporar barreras cortafuegos y reforzar la compartimentación vertical son acciones que deben ejecutarse sin demora. La prevención no admite dilaciones cuando están en juego vidas humanas.
Rehabilitación integral y modernización del parque edificatorio
El parque inmobiliario español presenta una elevada proporción de edificios anteriores a normativas modernas de protección contra incendios. Debemos impulsar planes de rehabilitación que combinen eficiencia energética con seguridad estructural. Sustituir materiales combustibles, mejorar aislamientos con productos no inflamables y reforzar estructuras metálicas con recubrimientos intumescentes resulta fundamental.
La inclusión de estudios técnicos obligatorios para acceder a subvenciones públicas introduce un filtro de calidad que eleva el estándar general. Este enfoque integral favorece una modernización real del parque residencial, alineada con criterios europeos y con expectativas sociales cada vez más exigentes.
Hacia un modelo constructivo más seguro y resiliente
La tragedia de Campanar dejó una huella profunda en la conciencia colectiva. La respuesta institucional y técnica debe traducirse en reformas concretas, inspecciones eficaces y actualización normativa inmediata. El fortalecimiento de la protección pasiva y activa contra incendios no es opcional; constituye un requisito indispensable para garantizar la seguridad de miles de familias.
El compromiso coordinado entre administraciones, profesionales y comunidades de propietarios permitirá transformar una experiencia dolorosa en un punto de inflexión estructural. La aprobación definitiva del nuevo Código Técnico y la implementación rigurosa de sus exigencias marcarán el rumbo hacia edificaciones más seguras, resilientes y preparadas frente a emergencias de gran magnitud.
La memoria de las víctimas exige acción firme, soluciones técnicas solventes y una cultura preventiva consolidada. Solo así se evitará que una tragedia similar vuelva a repetirse y se asegurará un futuro urbano construido bajo estándares de máxima protección.
