Vivir encima de un comercio que explotó en Calella: miedo, seguridad y la urgencia de proteger los hogares

Vivir encima de un comercio que explotó en Calella: miedo, seguridad y la urgencia de proteger los hogares. La noche en que el humo lo cubrió todo y cambió una comunidad para siempre.

La noche del 22 de junio de 2022, mientras buena parte de Calella ya celebraba San Juan con petardos y luces en el cielo, una familia dormía tranquila en el primer piso de un edificio situado en pleno núcleo urbano. Poco antes de las once de la noche, varias explosiones secas y violentas rompieron la normalidad. Durante unos segundos nadie entendía qué estaba ocurriendo. El sonido se confundía con la pirotecnia típica de esas fechas, pero enseguida el olor lo dejó claro: no eran petardos, era algo mucho más peligroso. Un humo negro, espeso y tóxico comenzó a invadir el patio interior del edificio y a filtrarse por puertas y ventanas, colándose sin permiso en las viviendas.

En el bajo del inmueble funcionaba una tienda dedicada a la venta y reparación de bicicletas y patinetes eléctricos. Allí, una batería que se estaba cargando explotó y desencadenó un incendio que obligó a los bomberos a desplegar cuatro dotaciones y a desalojar de manera preventiva a los vecinos de quince viviendas

Dos personas tuvieron que ser atendidas por inhalación de humo y una fue trasladada al hospital por precaución. El olor a quemado se percibía en media Calella, una mezcla de plásticos, gomas y componentes químicos que hacía imposible respirar con normalidad. Vecinos que se encontraban en terrazas de la zona comenzaron a tocar timbres para alertar a quienes aún no se habían dado cuenta, evitando así una tragedia mayor.

La amenaza silenciosa de las baterías y la importancia del extintor baterias litio

Tras el incendio, quedó claro que los riesgos asociados a la carga y manipulación de baterías de litio no pueden subestimarse. Estas baterías, presentes en patinetes, bicicletas eléctricas y numerosos dispositivos modernos, concentran una enorme cantidad de energía en un espacio reducido. Cuando fallan, el resultado puede ser devastador. Por eso, en cualquier establecimiento que trabaje con este tipo de tecnología resulta imprescindible contar con un extintor baterias litio diseñado específicamente para sofocar fuegos de este origen, capaces de alcanzar temperaturas extremas y de reactivarse incluso después de aparentemente apagados.

En un entorno urbano donde las viviendas se sitúan justo encima de los locales comerciales, la ausencia de medidas de protección adecuadas multiplica el peligro. La instalación eléctrica, los sistemas de ventilación y los materiales de aislamiento deben adaptarse al tipo de actividad que se realiza en el bajo. Pasar de vender souvenirs a cargar decenas de baterías sin una actualización integral de la infraestructura es una invitación al desastre. En Calella, este incendio expuso una realidad que muchas comunidades ignoran: la seguridad de un edificio depende tanto de los pisos como de lo que ocurre en la planta baja.

Riesgos eléctricos y el papel decisivo del extintor litio en locales urbanos

Las inspecciones posteriores revelaron deficiencias técnicas que, de haberse corregido a tiempo, podrían haber reducido drásticamente el alcance del siniestro. La falta de aislamiento en determinadas zonas, techos incompletos y carencias acústicas eran solo la punta del iceberg. En locales donde se cargan y almacenan dispositivos eléctricos, contar con un extintor litio no es una opción, es una obligación. Este tipo de equipos está formulado para combatir incendios provocados por reacciones químicas propias de las baterías modernas, que no responden adecuadamente a los métodos tradicionales de extinción.

La propagación del fuego y del humo por el patio interior demostró que el edificio no estaba preparado para un incidente de este tipo. Los vecinos, muchos de ellos con niños pequeños o personas mayores a su cargo, tuvieron que abandonar sus hogares en plena noche sin saber si podrían volver. Esa sensación de vulnerabilidad es la que, a día de hoy, sigue marcando la vida cotidiana de quienes residen encima de locales con actividad eléctrica intensiva.

Normativas, inspecciones e información sobre extintores 

Las normativas de seguridad contra incendios en Cataluña establecen que cualquier actividad con riesgo debe disponer de medios de protección adecuados, señalización clara y planes de evacuación. En este contexto, resulta imprescindible disponer de más info sobre extintores ABC, ya que estos dispositivos son los más versátiles para combatir fuegos de materiales sólidos, líquidos inflamables y gases. En combinación con equipos específicos para baterías de litio, conforman una barrera de protección básica para cualquier comercio de movilidad eléctrica.

Las inspecciones municipales, sin embargo, no siempre se traducen en una sensación real de seguridad para los vecinos. En el caso de Calella, las notificaciones de enero de 2024 confirmaron que el local presentaba deficiencias y que se habían abierto expedientes para subsanarlas. A pesar de ello, el establecimiento continuó abierto, generando un profundo malestar en la comunidad. La percepción es clara: si un local no cumple con todas las exigencias técnicas, no debería operar bajo viviendas habitadas.

Conflictos vecinales y la responsabilidad compartida

Cuando ocurre un incendio de estas características, no solo se dañan paredes y techos, también se fractura la convivencia. En el edificio de Calella, el propietario del local y el inquilino se cruzaron reproches sobre quién debía asumir los costes y las responsabilidades. Mientras tanto, los vecinos seguían viviendo con la incertidumbre de no saber si la próxima noche podría repetirse la pesadilla. La comparación con otros incendios trágicos ocurridos en Europa no es exagerada: basta un fallo, un enchufe defectuoso o una batería sobrecalentada para que todo cambie en minutos.

La intervención del Síndic de Greuges de Catalunya permitió que se trasladara información sobre las medidas finalmente exigidas a la propiedad del establecimiento. Sin embargo, el proceso fue percibido como lento y opaco, alimentando la desconfianza hacia las instituciones. En situaciones así, la transparencia y la comunicación clara son tan importantes como los propios sistemas de seguridad.

Impacto psicológico y la huella que deja el fuego

Más allá de los daños materiales, el incendio dejó una huella invisible pero profunda en quienes lo vivieron. El miedo a dormir, la hipervigilancia ante cualquier olor extraño o ruido nocturno y la ansiedad constante son consecuencias habituales tras una experiencia traumática. Vivir encima de un local que ya explotó una vez significa convivir con la duda permanente: ¿y si vuelve a pasar?

Este impacto psicológico debería ser tenido en cuenta en cualquier evaluación posterior al siniestro. La seguridad no es solo una cuestión de paredes ignífugas o extintores, también es la tranquilidad de saber que tu hogar no depende de decisiones ajenas tomadas a la ligera.

La necesidad de una cultura preventiva en ciudades como Calella

La movilidad eléctrica ha llegado para quedarse, y con ella los riesgos asociados a la gestión de baterías de alta capacidad. En ciudades densamente pobladas, donde comercios y viviendas comparten espacio, es imprescindible desarrollar una cultura preventiva basada en la formación, la inspección rigurosa y la actualización constante de los sistemas de protección contra incendios. No se trata de frenar el progreso, sino de integrarlo de forma segura en el tejido urbano.

Invertir en equipos adecuados, como extintores especializados y sistemas de ventilación, cuesta infinitamente menos que afrontar las consecuencias de un incendio. Además, una normativa clara y bien aplicada protege tanto a los comerciantes como a los vecinos, evitando conflictos y garantizando la continuidad de la actividad económica sin poner en riesgo vidas humanas.

Seguridad, información y responsabilidad

El incendio de 2022 en Calella no fue un simple accidente, fue una llamada de atención. Vivir encima de un comercio que manipula baterías de litio exige garantías sólidas, documentación transparente y una voluntad firme de cumplir la ley. Los vecinos no piden privilegios, piden seguridad, claridad y la certeza de que lo ocurrido no volverá a repetirse. Solo así se podrá reconstruir la confianza y devolver la calma a quienes, cada noche, miran al techo preguntándose qué hay realmente al otro lado.