Siete meses de peligro extremo: alquilaba nueve habitaciones clandestinas y precarias en el altillo de una nave industrial en El Prat. El altillo que pasó de almacén a alojamiento clandestino.
Para las personas que ocupaban las cuatro habitaciones que estaban habitadas cuando llegaron los técnicos municipales, aquel espacio de la calle del Vallès, número 56, tenía apariencia de alojamiento, aunque formaba parte del altillo de una nave industrial. El inmueble, de unos 200 metros cuadrados en su planta superior, había sido dividido para crear nueve estancias destinadas al alquiler.
La situación salió a la luz durante una inspección realizada el 18 de junio de 2026, en la que participaron arquitectos municipales, agentes de la Policía Local y técnicas de la Unidad de Acción Social del Ayuntamiento de El Prat de Llobregat. La actuación permitió comprobar que la planta baja seguía utilizándose como almacén de materiales de construcción mientras el altillo había adquirido un uso residencial.
Las habitaciones habían sido delimitadas mediante divisiones de cartón-yeso y algunas disponían de cerradura. En las estancias a las que pudieron acceder los inspectores había camas, estanterías, ropa y otros objetos personales. Sin embargo, ninguna de ellas tenía luz ni ventilación natural.
Un espacio industrial convertido en nueve habitaciones
El cambio realizado en el altillo no se limitaba a la creación de dormitorios. Los técnicos municipales localizaron también una cocina, una zona de lavabos y un espacio común, todos ellos destinados al uso residencial.
El suelo había sido cubierto con un pavimento flotante laminado que imitaba la madera. El conjunto configuraba un espacio separado del funcionamiento habitual de la nave y preparado para alojar a personas.
Durante la inspección, el titular de la actividad reconoció ante los técnicos que había ejecutado personalmente las obras en el altillo. También manifestó que llevaba siete meses alquilando las habitaciones.
Cuando se produjo la actuación municipal, cuatro de las nueve estancias estaban ocupadas. El Ayuntamiento inició entonces un expediente contra los propietarios del inmueble y contra el titular de la actividad.
Riesgos detectados en la instalación del inmueble
Los informes elaborados por los técnicos municipales calificaron las obras como “manifiestamente ilegalizables” y señalaron la existencia de condiciones que suponían un riesgo para las personas que utilizaban el espacio.
Uno de los elementos que más preocupó durante la inspección fue la instalación eléctrica. Según la documentación municipal, no contaba con certificación oficial y existía un gran cuadro de centralización que permanecía accesible y carecía de protección.
A ello se sumaba la ausencia de iluminación y ventilación natural en las habitaciones, unas condiciones especialmente relevantes al tratarse de un espacio que había sido utilizado durante meses como alojamiento.
El techo también fue objeto de atención por parte de los técnicos. Estaba construido con planchas de fibrocemento, un material que podría contener amianto, según se recoge en la información municipal.
El papel de los equipos de inspección
La intervención reunió a distintos servicios municipales debido a las características del inmueble y a la presencia de personas que estaban utilizando las habitaciones. Arquitectos, Policía Local y personal de Acción Social participaron en la visita del 18 de junio.
La actuación permitió determinar que las modificaciones realizadas en el altillo habían cambiado de manera sustancial el uso previsto del espacio. Lo que continuaba siendo una nave industrial en su planta inferior había incorporado en la parte superior nueve habitaciones destinadas al alquiler.
Para quienes estaban alojados allí, la actuación municipal supuso el final de un uso residencial que se había mantenido durante siete meses. Para los responsables del inmueble, el expediente abierto por el Ayuntamiento implicó además una serie de órdenes que debían ejecutarse en plazos concretos.
Qué se debe valorar al adquirir equipos contra incendios
Cuando una nave, local o inmueble cuenta con espacios destinados a diferentes actividades, la elección de los medios contra incendios debe realizarse atendiendo a las características del lugar, los riesgos existentes y las exigencias que correspondan al uso del establecimiento. Los extintores 6 kg son equipos habituales en determinados entornos y pueden resultar útiles para disponer de un medio de primera intervención frente a determinados tipos de fuego, siempre que sean adecuados para el riesgo existente y estén correctamente instalados y mantenidos.
Antes de comprar un equipo, conviene revisar sus características
La adquisición de un equipo de protección contra incendios requiere comprobar cuestiones como el tipo de fuego para el que está diseñado, su agente extintor, su capacidad, la certificación correspondiente y las condiciones de mantenimiento. Por ello, antes de comprar extintor conviene revisar las características del inmueble y determinar qué equipo corresponde a las necesidades concretas del espacio, especialmente cuando se trata de una nave industrial o de un lugar con diferentes usos.
La capacidad del equipo y el tipo de instalación
Entre los formatos habituales se encuentra el extintor 6 kg, una capacidad que puede resultar práctica en determinados establecimientos y zonas de trabajo por su equilibrio entre cantidad de agente extintor y manejabilidad. Su utilidad concreta depende del agente que contenga, de la clase de fuego que pueda combatir y de las características del espacio donde vaya a colocarse.
Las órdenes dictadas por el ayuntamiento
Tras la inspección, el Ayuntamiento del Prat de Llobregat ordenó la suspensión inmediata de cualquier obra que estuviera en curso y decretó el cese inmediato del uso residencial de la planta superior.
Además, el consistorio estableció un plazo máximo de quince días para que el promotor de las obras identificara a todas las personas que ocupaban las habitaciones y facilitara sus datos de contacto.
Las medidas municipales también contemplaron la eliminación de las instalaciones de agua y electricidad, el derribo de las divisiones y falsos techos construidos con cartón-yeso, la retirada del mobiliario y de los materiales de construcción y la limpieza completa del espacio. Descubre más estudios y noticias de actualidad en ardawest.eu.
El altillo deberá recuperar su condición original
Las actuaciones ordenadas por el Ayuntamiento tienen como objetivo devolver el espacio a su estado original y poner fin al uso residencial que se había implantado en la planta superior de la nave.
La inspección dejó así al descubierto una transformación realizada durante meses dentro de un inmueble concebido como espacio industrial. Las nueve habitaciones, de las que cuatro estaban ocupadas el día de la visita, quedaron sujetas a las órdenes municipales de cese y desmontaje de las instalaciones creadas para su utilización como alojamiento.
