Inspección del OCT: 5 fallos en protección pasiva que debes corregir ya

Inspección del OCT: 5 fallos en protección pasiva que debes corregir ya. Los puntos críticos que revisa el OCT antes de dar por válida una obra.

La inspección del Organismo de Control Técnico (OCT) puede detener el cierre de una obra cuando detecta deficiencias en los sistemas de protección pasiva contra incendios. Espesores incorrectos, documentación incompleta o daños durante los últimos trabajos son algunos de los motivos más habituales que obligan a corregir partidas ya ejecutadas.

Antes de solicitar la revisión final, conviene disponer de una lista de comprobaciones que permita verificar que cada elemento cumple con el proyecto, el CTE DB-SI o el RSCIEI en instalaciones industriales.

Antes de la inspección: revisar espesores y mediciones de la estructura

Comprobar que los espesores aplicados coinciden con los exigidos por la resistencia al fuego del proyecto.
Verificar las mediciones de pintura intumescente o mortero según cada perfil metálico.
Confirmar que existe un registro de espesores realizado durante la ejecución.
Revisar que no se han aplicado capas sin control técnico ni referencias del sistema utilizado.

Uno de los problemas más frecuentes durante la visita del OCT aparece cuando la protección de la estructura metálica se ha ejecutado sin una tabla específica de espesores. La masividad de cada perfil determina la cantidad de producto necesaria para alcanzar resistencias como R-60, R-90 o R-120.

Por este motivo, las empresas para ignifugar estructura metálica deben aportar mediciones verificables y documentación técnica que permita demostrar que la solución aplicada corresponde con las exigencias del proyecto.

Antes de cerrar la documentación: certificados que deben coincidir

Revisar que la ficha técnica corresponde exactamente con el producto instalado.
Comprobar que el certificado de aplicación está firmado y completo.
Verificar que las actas de espesores pertenecen a la misma obra.
Evitar entregar documentos genéricos sin relación directa con la ejecución realizada.

El OCT analiza la trazabilidad del sistema instalado. Un certificado con datos que no coinciden con el material utilizado puede dejar una partida pendiente aunque la aplicación visual parezca correcta.

Las ignifugaciones requieren una documentación coherente donde figuren el producto, el fabricante, las condiciones de aplicación y los controles realizados durante los trabajos.

Antes de la visita técnica: comprobar sellados y pasos de instalaciones

Inspeccionar todos los pasos de cables, tuberías y conductos entre sectores.
Confirmar que cada penetración dispone de un sistema cortafuegos certificado.
Revisar que no existen huecos cerrados con soluciones sin ensayo.
Comprobar la clasificación EI exigida para cada elemento atravesado.

Los pasos de instalaciones suelen concentrar numerosas incidencias porque se ejecutan después de otros trabajos. Un muro sectorizador pierde su función si las penetraciones no mantienen la resistencia al fuego requerida.

Antes de entregar la obra: revisar acabados y daños posteriores

Examinar la superficie protegida antes de llamar al OCT.
Detectar golpes, perforaciones o desconchones en el revestimiento ignífugo.
Comprobar que la imprimación y el acabado pertenecen al sistema ensayado.
Realizar repasos utilizando materiales compatibles con la solución inicial.

La coordinación entre gremios resulta determinante en la fase final. Taladros, anclajes o trabajos posteriores sobre elementos protegidos pueden modificar las condiciones del sistema instalado.

Los principales fallos en protección pasiva suelen aparecer cuando no se mantiene el control desde la aplicación hasta la entrega definitiva de la obra. La falta de seguimiento, los repasos improvisados o la ausencia de registros técnicos terminan reflejándose en el informe del OCT.

Checklist final antes de solicitar la inspección del OCT

☐ Espesores comprobados según perfil y resistencia requerida.
☐ Certificados y fichas técnicas revisados.
☐ Sellados cortafuegos instalados y documentados.
☐ Superficies protegidas sin daños visibles.
☐ Documentación preparada para la revisión técnica.

Llegar a la inspección con todos los puntos verificados reduce incidencias y evita modificaciones de última hora que pueden retrasar la finalización del proyecto.