Normativa de seguridad contra incendios en garajes comunitarios

Normativa de seguridad contra incendios en garajes comunitarios. Qué cambia cuando un aparcamiento forma parte de un edificio. 

Los garajes comunitarios concentran vehículos, instalaciones eléctricas, combustibles y zonas de circulación en un espacio que, ante un fuego, puede generar una propagación rápida del humo y dificultar la salida de las personas. Por este motivo, las exigencias técnicas para estos espacios establecen diferentes medidas en función de su superficie, número de plazas, configuración y relación con el resto del inmueble.

La regulación no se limita a determinar qué equipos deben encontrarse en un aparcamiento. También fija condiciones para separar el garaje de otras zonas del edificio, controlar los humos, garantizar recorridos de evacuación y conservar operativas las instalaciones destinadas a intervenir ante un incendio.

¿Qué normas regulan la seguridad de los garajes comunitarios?

El marco técnico se apoya principalmente en el Código Técnico de la Edificación (CTE) y, en materia de instalaciones, en el Reglamento de Instalaciones de Protección contra Incendios (RIPCI), aprobado mediante el Real Decreto 513/2017.

El Documento Básico DB-SI establece criterios relacionados con la propagación del fuego, la evacuación y las instalaciones exigibles. Por su parte, el DB-SUA aborda aspectos relacionados con la seguridad de utilización, incluidos determinados elementos de circulación y acceso. El RIPCI concreta las condiciones de instalación, mantenimiento e inspección de los equipos de protección contra incendios. La normativa de incendios en garajes comunitarios debe interpretarse conjuntamente con estas disposiciones para determinar las exigencias aplicables a cada aparcamiento.

En los aparcamientos vinculados a edificios destinados a otros usos, la sectorización adquiere especial relevancia. La finalidad es evitar que un incendio iniciado en el garaje pueda extenderse con facilidad hacia viviendas, locales u otras dependencias.

Cuadro explicativo: principales exigencias

ElementoCriterio general
Dotación de equiposDepende de superficie y número de plazas
SectorizaciónSeparación del aparcamiento respecto a otros usos
BIEExigible en determinados aparcamientos según sus características
VentilaciónControl de gases y extracción de humos
MantenimientoOperaciones periódicas conforme al RIPCI
Vehículos eléctricosRequieren valorar el riesgo asociado a baterías de ion-litio

Extintores: la dotación depende del número de plazas

La presencia de extintores constituye una de las exigencias habituales en los aparcamientos regulados por el CTE DB-SI. El criterio de dotación contempla, con carácter general, un equipo por cada 15 plazas, además de establecer un mínimo por planta y limitar la distancia que debe recorrer una persona para localizar el equipo más próximo.

La eficacia mínima exigida para estos equipos debe responder a las características del riesgo existente. En un aparcamiento pueden coexistir fuegos relacionados con combustibles, materiales sólidos y elementos eléctricos, por lo que la selección del agente extintor debe realizarse atendiendo a las características concretas de la instalación.

La ubicación también tiene relevancia. Un equipo que permanece oculto detrás de vehículos, obstáculos o instalaciones pierde parte de su utilidad operativa. Por ello, la accesibilidad y la señalización forman parte de las condiciones que deben conservarse durante la vida útil del aparcamiento.

¿Qué función cumple un extintor ante un fuego de vehículo?

El extintor constituye un medio de primera intervención diseñado para actuar sobre un conato antes de que las llamas alcancen mayores dimensiones. En los aparcamientos pueden utilizarse equipos de polvo ABC para determinados tipos de fuego, mientras que los equipos de dióxido de carbono resultan especialmente apropiados para determinados riesgos eléctricos, debido a que no dejan residuos sobre los elementos tratados.

La elección del equipo no debe plantearse únicamente por su tamaño. La eficacia, la clase de fuego, la ubicación, las características del vehículo y las instalaciones presentes condicionan la solución adecuada. Además, la llegada de vehículos eléctricos introduce un factor adicional relacionado con las baterías de ion-litio.

Estos acumuladores pueden experimentar fenómenos de embalamiento térmico, una reacción en cadena en la que el aumento de temperatura provoca nuevas reacciones internas y puede favorecer la propagación del incendio entre las celdas. Por ello, los equipos convencionales pueden no ofrecer la misma respuesta que ante un fuego tradicional de vehículo.

¿Cuándo debe instalarse una BIE en el aparcamiento?

Las bocas de incendio equipadas, conocidas como BIE, permiten disponer de agua para intervenir sobre un incendio mediante una instalación fija conectada a una red de abastecimiento. Su exigencia depende de las características del aparcamiento y de los umbrales establecidos por la reglamentación aplicable.

En determinados aparcamientos, el número de plazas constituye uno de los factores determinantes. También puede entrar en juego la superficie construida y la configuración del edificio, por lo que la solución definitiva debe establecerse a partir del proyecto y de las condiciones concretas del inmueble.

Una BIE no se limita a estar instalada en una pared. Debe permanecer accesible, señalizada y en condiciones adecuadas de funcionamiento. El RIPCI establece además operaciones de mantenimiento destinadas a comprobar diferentes elementos del conjunto.

Sectorización: la barrera que limita la propagación del fuego

La sectorización contra incendios permite dividir un edificio en áreas capaces de contener durante un tiempo determinado la propagación de las llamas y los gases calientes. En los garajes comunitarios, esta medida resulta especialmente relevante porque el aparcamiento puede estar situado bajo viviendas, locales comerciales o zonas comunes.

El CTE DB-SI contempla que los aparcamientos vinculados a otros usos constituyan un sector de incendio independiente. La resistencia requerida para los elementos separadores puede alcanzar EI-120 en determinados supuestos y aumentar cuando el aparcamiento dispone de varias plantas bajo rasante.

Las puertas que comunican el aparcamiento con otras zonas deben disponer de las características de resistencia y cierre previstas por la reglamentación. También deben tratarse los pasos de instalaciones, ya que una abertura alrededor de una tubería o un conducto puede comprometer la función de un elemento diseñado para contener el fuego.

¿Por qué la extracción de humos resulta decisiva?

El humo puede reducir rápidamente la visibilidad y dificultar tanto la evacuación como la actuación de los servicios de emergencia. Por esta razón, los sistemas de ventilación tienen una doble función en los aparcamientos cerrados: controlar determinadas concentraciones de gases durante el funcionamiento habitual y facilitar la extracción de humos cuando se produce un incendio.

El diseño de estos sistemas debe tener en cuenta la geometría del aparcamiento, sus plantas, los recorridos interiores y las características de los equipos de extracción. Los conductos destinados a funcionar durante un incendio deben mantener unas prestaciones de resistencia al fuego acordes con las exigencias del proyecto.

La ventilación mecánica adquiere especial importancia en determinados aparcamientos cerrados, donde la ventilación natural no permite alcanzar las condiciones requeridas. La instalación debe quedar integrada con el resto de sistemas del edificio para responder de acuerdo con la estrategia de seguridad definida.

Vehículos eléctricos: un riesgo que introduce nuevas variables

El crecimiento de los vehículos eléctricos está modificando las condiciones técnicas que deben valorar los responsables de determinados aparcamientos. Las baterías de ion-litio presentan mecanismos de combustión diferentes a los asociados a los depósitos de combustible tradicionales.

Durante un incidente puede producirse una liberación intensa de calor y gases, además de una posible propagación entre celdas. El denominado embalamiento térmico puede continuar mientras existan condiciones para que la reacción interna avance, lo que explica por qué determinados incendios de baterías requieren estrategias específicas de control y enfriamiento.

La instalación de puntos de recarga también introduce nuevos elementos eléctricos dentro del aparcamiento. Su ubicación, potencia, protecciones, cableado y relación con las instalaciones existentes deben valorarse conforme a la normativa eléctrica y a las condiciones de seguridad contra incendios que correspondan.

Mantenimiento: qué ocurre después de instalar los equipos

Disponer de una instalación reglamentaria no significa que sus condiciones permanezcan intactas durante años. El RIPCI establece operaciones periódicas para comprobar el estado de los diferentes sistemas y equipos.

Las revisiones pueden incluir comprobaciones visuales, accesibilidad, señalización, estado de componentes, carga de los equipos y pruebas específicas. En determinados elementos también existen operaciones con periodicidades más amplias, como las relacionadas con recipientes sometidos a presión.

En una comunidad de propietarios, estas obligaciones requieren una adecuada coordinación entre el titular de la instalación y las empresas habilitadas que intervengan en las operaciones de mantenimiento. La documentación de las actuaciones permite acreditar las revisiones efectuadas y conocer el estado de los sistemas instalados.

¿Qué debe comprobar una comunidad de propietarios?

La gestión de un garaje comunitario exige prestar atención a varios elementos al mismo tiempo. No basta con comprobar que los equipos permanecen físicamente en su ubicación. También es necesario verificar que los accesos están libres, que las señalizaciones pueden identificarse y que las instalaciones no han sufrido modificaciones que alteren sus prestaciones.

Los cambios en la distribución de plazas, la instalación de nuevos cargadores eléctricos, la incorporación de conductos o la realización de obras pueden afectar a las condiciones inicialmente previstas en el proyecto.

Por este motivo, cualquier modificación relevante debería ser analizada desde el punto de vista técnico antes de ejecutarse. Una intervención aparentemente menor puede afectar a la sectorización, a la ventilación o a la distribución de los medios de protección.

Una regulación que exige revisar el garaje como conjunto

La seguridad de un aparcamiento comunitario depende de la interacción entre diferentes elementos: compartimentación, evacuación, ventilación, instalaciones hidráulicas, medios portátiles y mantenimiento. Cada uno cumple una función concreta dentro de la estrategia definida para el edificio.

La incorporación progresiva de vehículos eléctricos añade nuevas cuestiones técnicas que deberán seguir adaptándose a medida que evolucionen las instalaciones de recarga y los criterios reglamentarios. Mientras tanto, el cumplimiento debe analizarse atendiendo a las características reales de cada aparcamiento y a la normativa que resulte aplicable en cada proyecto.